Sometidas a múltiples violaciones
tras el golpe de Estado perpetrado desde hace más de dos meses contra el
presidente Manuel Zelaya, las mujeres hondureñas resisten y se preparan para
constituir una organización dentro de las fuerzas populares que luchan por el
restablecimiento del orden constitucional en su país.
Víctimas de
abuso sexual y maltrato físico y verbal por parte de fuerzas del ejército y de
la policía, según han denunciado algunas representantes del sector femenino en
lucha, ellas continúan en las calles para reclamar el retorno de Zelaya,
mientras se proponen formar una estructura a nivel nacional para coordinar las
acciones de las mujeres en resistencia contra la asonada del 28 de junio último.
Así lo
informó la dirigente femenina Sara Elisa González, quien estimó que la
participación de la mujer ha sido fundamental y lo seguirá siendo en la lucha
del Frente Nacional de resistencia contra los golpistas, y anunció que una de
las primeras acciones será el envío de cartas a los organismos internacionales
para solicitar medidas que contribuyan al restablecimiento del estado de
derecho.
González
reiteró que una vez conseguida la restitución del orden constitucional y del
presidente Zelaya, objetivos por los que luchan, la movilización popular
continuará hasta lograr una asamblea constituyente que elabore una carta magna
que establezca una democracia participativa y con justicia social.
El pasado
mes de agosto el grupo Feministas de Honduras en Resistencia, que funciona en
el país, denunció que tras el golpe de estado se han registrado múltiples
violaciones a las mujeres.
La jurista y
escritora costarricense Alda Faccio, quien integró
una Misión de Observación Internacional de mujeres que viajó recientemente a
Honduras, señaló que fueron para solidarizarse con las hondureñas en
resistencia y que estaban recogiendo información para hacer las denuncias que
corresponden a nivel internacional.
Ellas han
denunciado que existen informes de recrudecimiento del feminicidio
y que la Fiscalía de
la Mujer confirmó que solamente en julio pasado fueron asesinadas 51 representantes
del sexo femenino.
En
conferencia de prensa, Faccio apuntó que a raíz de la
participación de las mujeres en movilizaciones de rechazo al gobierno de facto
encabezado por Roberto Micheletti, las hondureñas han
tenido que esconderse, vivir la separación de sus hijas, hijos y otros
familiares para protegerlos y evitar allanamientos en sus casas, además de
recibir todo tipo de intimidaciones que las hacen pensar que pueden ser
agredidas en cualquier momento.
Por su parte
Gilda Rivera, directora ejecutiva del Centro de
Derechos de Mujeres (CDM), citada por CIMAC, sostuvo que las mujeres han sido
fuertemente reprimidas por la dictadura militar de Roberto Micheletti.
Es una gran ofensa lo que hacen, se ensañan con los cuerpos de las mujeres,
acotó.
Esta situación se da en medio de la
crisis que vive el país, donde hace unos días comenzó oficialmente la campaña
hacia las elecciones generales del 29 de noviembre próximo, la cual es
rechazada por varios sectores sociales opuestos al golpe militar, mientras la
comunidad internacional adelantó su desconocimiento a los resultados de los
comicios si son celebrados bajo las condiciones del gobierno de facto.
Uno de los países más pobres de la región
Con una población estimada en unos
7,5 millones de habitantes, cerca del 90 por ciento de los hondureños son
mestizos, el siete por ciento es indígena, el dos por ciento negro y el uno por
ciento de origen europeo. De ese total, la mitad vive en el campo y la otra
mitad en las ciudades.
Un informe
sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) presentado por el Sistema
de las Naciones Unidas en Honduras en el 2007 reveló que por cada 100 hogares,
62 continúan sin los ingresos suficientes para cubrir sus necesidades
alimenticias y otros requerimientos básicos, como vivienda, educación, salud y
transporte.
A ello se suma que cerca de un millón y medio de niños no asiste a la escuela;
el analfabetismo afecta al 25 por ciento de la población; la mortalidad
infantil es de 42 por ciento por cada mil nacidos vivos y más del 27.4 por
ciento de los pequeños se encuentran en estado de desnutrición crónica.
Zelaya fue
víctima de un golpe fascista, el mismo día que estaba prevista una consulta
popular en el país para que la ciudadanía hondureña expresara su acuerdo o no
con la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, acuerdo que desde un
inicio fue rechazado por los partidos políticos opuestos al Gobierno.
Al mandatario
sectores de la oposición lo acusan de seguir los pasos de gobiernos
progresistas como Ecuador y Bolivia que ya modificaron su Constitución
Nacional.
Nación
eminentemente agrícola, Honduras ha sufrido en los últimos años el impacto
destructivo de fenómenos climatológicos, sin la existencia de estructuras para
proteger a su población. Sin embargo, la situación empezó a cambiar con su
incorporación a la Alianza Bolivariana para
los Pueblos de América (ALBA).
Una muestra
de lo anterior son los recursos recibidos del Banco del ALBA para ayudar a la
reconstrucción de viviendas dañadas durante el terremoto que afectó a ese país,
con un saldo de siete fallecidos, decenas de heridos y cientos de casas
destruidas total o parcialmente.
El gobierno
de Zelaya también pudo solventar la crisis energética gracias a Petrocaribe, de la que es miembro, junto a otras 17
naciones y comenzó una campaña de alfabetización con la asesoría de Cuba y
Venezuela.
La fortaleza
política del ALBA, que integran nueve naciones de la región, fue ratificada al
pronunciarse de forma rápida y unánime contra el golpe de Estado perpetrado el
28 de junio último en contra del presidente constitucional de Honduras, Manuel
Zelaya.
El ALBA fijó
su posición durante la cumbre de emergencia de la agrupación celebrada en
Managua, Nicaragua, pocas horas después de producirse el golpe, en la que
corroboró que solo reconoce como único presidente de Honduras a Zelaya, exigió
su restitución inmediata, así como los derechos del pueblo hondureño.