Absurdo suponer que el paraíso son solo la igualdad
las buenas leyes,
el sueño se hace a mano y sin permiso.
Silvio
Rodríguez. Llover sobre mojado.
Estos versos del trovador parecen clave para el joven y
talentoso realizador Ernesto Pérez Zambrano, quien, aunque ya había realizado
otros, es, sin embargo, con su nuevo documental (estrenado en el contexto de
los festejos por el Aniversario 48 de la Federación de Mujeres Cubanas) ¿Grandes Ligas? (en el que aborda las
mujeres en la pelota), donde propina un extenso e intenso batazo contra el
machismo y los prejuicios con la mujer, que se llevó el home run,
se llevó la cerca, y esa bola seguirá volando y llegando a muchos
¿machones… o tarados? que no entienden por qué la mujer, poseedora de todos los
derechos que le proporcionó la Revolución, también tiene el de jugar el deporte nacional cubano y formar equipos… de mujeres.
UN ESTRENO: UN ACONTECIMIENTO
Sí, el pasado miércoles 20, fue el estreno, en el capitalino
Cine 23 y 12, de este valioso material, en el que Ernesto Pérez Zambrano y su
equipo evidencian que el machismo sigue en pie, si bien ha dado no pocos pasos
atrás, pero de cualquier modo continúa su lucha cavernícola contra la plena
liberación de la mujer.
Como bien dijo el realizador tras el visionaje
de su filme, quiso transgredir los prejuicios machistas tan vigentes en la
pelota. Y es cierto, pues en no pocos momentos ¿dialogan? muchachas peloteras
del equipo capitalino y ‘tipos’ jugando dominó que, al margen de aportarle
simpatía al material, corroboran los tabúes de no pocos ‘machones’ que quieren
a la mujer en hogar, cocinándole y teniéndole listo todo para cuando ellos
lleguen de la calle.
Muy logrado ¿Grandes
Ligas? toda vez que asume el tema desde la óptica de la mujer. Por ello, la
profundidad y el humor, la agudeza y el criticismo que se disfrutan al visionar
el documental, filmado con las integrantes del equipo femenino de la capital.
Por sus calidades, pone al más pinto de la paloma al lado de las chicas
peloteras que defienden, hasta con las uñas, su derecho a jugar el deporte
nacional e integrar los equipos del país.
En consecuencia, subrayó con razón Ernesto Pérez Zambrano
que «El deporte tiene un simbolismo en Cuba, como la cultura y otras
actividades y expresiones de nuestra idiosincrasia».
LA HISTORIA NO COMIENZA AQUÍ, PERO HA REVIVIDO Y YA NO
PARARÁ
No, en el ya lejano 1947 (61 años atrás) existía un equipo
beisbolero de mujeres en la capital, porque este deporte alcanzaría su auge
entre las féminas en la década del ’40 del pasado siglo.
Pocos años atrás, en el 2003, la máxima dirección de la FMC,
convocó a sus afiliadas a lo largo del país a formar equipos de pelota, y lo
logró, por lo que hoy existen en todas las provincias. De hecho, ¿Grandes Ligas? Contó con el apoyo en su
realización de las peloteras santiagueras, como de la Dirección de la FMC, el ICAIC, el Centro Martin Luther King
y otras instituciones nacionales.
EN CHARLA CON EL REALIZADOR
Ernesto, ¿cuándo surge
tu interés por el video, el documental…?
-Hace cinco años, antes de hacer las pruebas de ingreso a la
Facultad de Comunicación Audiovisual del ISA, de la cual soy un recién
egresado, precisamente culminan mis estudios en ella, con ¿Grandes Ligas? como tesis de licenciatura, nunca había pensado en
la posibilidad de estudiar o ganarme el pan, haciendo cine, televisión o radio.
Hago hincapié en esto, porque en mi Facultad durante cinco años, no sólo se
estudia cine, sino además televisión y radio, dos medios que muchas veces son
preteridos por los creadores jóvenes, que no sienten interés en acercarse a
estos por desconocer el impacto masivo y la importancia que juegan en la
sociedad contemporánea junto al INTERNET o en aquellas comunidades que viven
cierto aislamiento, en el caso de la radio. A eso debemos agregarle que la
televisión cubana parece ser hoy por hoy, uno de los espacios que ha perdido
puntos de contacto con las nuevas generaciones de creadores, debido a la falta
de claridad en sus objetivos y el triunfalismo que maneja en su discurso,
coartando las posibilidades de expresión crítica y renovadora, esto, pese al
esfuerzo mayúsculo de algunas personas y funcionarios, que tratan de darle un
nuevo rostro a Nuestra Televisión Nacional.
«Como una mayoría de niños y niñas de cuna urbana y
finisecular del XX, mi imaginario se construyó en buena medida a partir del
cine, la televisión y la radio. Recuerdo que me encantaba ir con mi madre y mi
padre a los cines, a las matinés infantiles, a esos cines de barrio donde a
veces nos sorprendía una perreta mía por
entrar o irnos de la casa que visitábamos. Es triste que la mayor parte de esos
cines se estés perdiendo al parecer de manera irreparable. Recuerdo que me
gustaba no solo ver la película de animados o de personas destinadas para mi
edad, sino también los documentales cortos que pasaban aun de vez en cuando,
entre tanda y tanda. Siempre me gustó la imagen en movimiento, sobre cualquier
formato, aunque el cine fue despertando una curiosidad cada vez mayor, hasta
hacerme un afiebrado seguidor de los Festivales de Cine de La Habana, portador
de credenciales de dudosa legitimidad, y un público cada vez más fiel a las
muestras de documentales. Pero lo cierto, es que nunca fue una opción para mí,
estudiar o ejercer tal profesión.
«Eso fue una circunstancia, un giro del azar. Un amigo me
habló de la carrera y me animó a hacerle compañía en los exámenes. Yo estaba en
la calle, sin estudio ni trabajo, apenas pasando los cursos de superación
integral que habían comenzado hacía poco tiempo, tras abandonar una primera
carrera universitaria en segundo año. Acepté su propuesta y comenzó mi bregar
hasta las pruebas de ingreso, donde me sorprendió mi inclusión entre los
aprobados para el próximo curso. Recuerdo que a esa hora tuve que volar con los
repasos de Matemática, Español e Historia, pues tenía
que vencer aun esos exámenes para entrar por Pruebas de Concurso y, como la vida
es tan extraña, tuve mejores notas que cuando me tocó examinarme por la vía
ordinaria al terminar el bachillerato. Ya luego concienticé
el asunto hasta asumir mi rol, que trato de llevar con alguna dignidad,
buscando la manera de aprehender de la experiencia de los demás y del
crecimiento propio con los testimonios que va dejando el ser humano en libros,
filmes y obras de cualquier naturaleza.»
¿Por qué este tema de
indudable valía, y no otro?
-Los temas muchas veces nos sorprenden a nosotros, se emboscan
detrás de cualquier árbol, esperan al doblar de una esquina, aguardan
simplemente el instante en que por obra del azar o del misterio, son
descubiertos o nos descubren como seres potencialmente creadores, neuróticos,
introvertidos, excéntricos, sensibles, conscientes de que obramos por pura
fortuna o por encontrar puertas abiertas allí donde para otras muchas personas,
las puertas permanecen cerradas. Creo que la cualidad de sorprenderse y dejarse
sorprender, sin cuidarnos la espalda, por la vida intensa, donde esta se
derrame o por la consternación ante la injusticia y la desgracia,
ajena-colectiva, es la mejor fuente de inspiración, esa agudeza aprendida con
el existir cotidiano más que con los títulos, para cualquier creador y no me
refiero solamente a los directores y directoras, pues esa es una cualidad que
creo debería albergar cualquier ser humano con responsabilidad en una obra, sea
cual sea su especialización, de hecho, creo que es una calidad del ser, que
reposa en mil maneras distintas, dentro de todas personas, solo es necesario
tener la tierra fértil a los pies para darle a luz y cultivarla constantemente
en los diversos aspectos de la vida.
«En el caso de ¿Grandes
Ligas? fue la vitalidad abrasadora de las peloteras entrenando bajo el Sol
en un área deportiva lo que develó la primera posibilidad de acometer esta
empresa, y eso se conectó casi de inmediato con una convicción ideológica: la
aposición al régimen patriarcal y su representación simbólica. De hecho, la
idea de despegue de ¿Grandes Ligas?
es la transgresión, porque asumimos que esta es una
actitud que dignifica al ser humano, que reivindica su pleno derecho a existir
como individuo. A la pasión que emanaban ante nuestros ojos las atletas durante
los entrenamientos y los juegos, se sumó el ideal del mundo que quisiéramos ver
llegar, donde los seres humanos encararen los retos de la vida con alegría y
arrojo, sin dejarse aplastar por las negaciones, los tabúes, los dogmas, las
censuras y autocensuras. La idea que se tratara de un equipo deportivo nos
motivaba más, porque no se trataba solamente del logro personal, sino de cómo
este es parte del logro colectivo, del bien común. En definitiva ¿Grandes Ligas? no es documental sobre
mujeres que juegan béisbol, sino sobre seres humanos que se están enfrentarlo
sin saberlo quizás, (porque no diluyen sus energías en pensarlo, sino en la
acción creativa y liberadora) a uno de los muros más afincados en el alma de
una nación y que más nos lacera: el machismo, que no es otra cosa que la
dominación y subyugación del ser humano a través de prácticas discriminatorias
y violentas, a un orden de total injusticia socio-histórica. Es a mi modo de
ver, parafraseando a un filósofo cubano del cual leí hace poco un trabajo sobre
la raza, la naturalización de una desigualdad histórica.
Cuéntame algunas
anécdota (simpáticas o de otro tipo) que amplíe el espectro de lo que tan bien
realizaste con tu equipo.
-Alguna anécdota simpática puede ser el hecho de que durante
las primeras semanas de la Investigación de Campo, no conseguíamos avanzar en
la relación con las peloteras y su entorno, hasta que un día decidí, en medio
de un entrenamiento, tomar un bate en la mano, previa invitación de un
entrenador, y pararme a ver si me acordaba cómo se bateaba. Pensé que aquello
sería un ridículo estruendoso, y ya algunas atletas se reían por mi extraña y
arcaica manera de intentar hacer lo que ellas hacen con maestría. Pero sucedió
que me empaté con un lanzamiento en recta y conecté un buen batazo, fue un
doble. Desde entonces la relación con las peloteras se fue estrechando, en esto
debo agradecer a Yulia, quien fuera pelotera y hoy es
la delegada del equipo, que, al tenderme una mano amiga, influyó creo yo, en
que se fueran acercando las demás; a los entrenadores Lázaro y Pedro, quienes
me permitieron la presencia constante en el terreno y a Margarita Mayeta, quien realmente fue la primera persona dentro de la
institución deportiva como Metodóloga de Béisbol
Femenino, que acogió mis inquietudes y me puso en contacto con el equipo. Lo
cierto es que desde aquel batazo, nos empezamos a acercar afectivamente las
atletas y yo, por momentos fui el cargabates del
equipo, otras el camarógrafo oficial, pero por siempre, seré el amigo
incondicional.
¿Es esta tu tesis de la carrera?
-Sí, se trata de la tesis de licenciatura de Marian Quintana Hernández y Carlos Orlando Pérez de las Cagigas, ambos editores, y mía, en la especialidad de
Dirección. Pero fue mucho más que eso, como creemos que deben ser todas las
tesis. Fue un trabajo que contó con el apoyo y el trabajo desinteresado o
interesado en su utilidad concreta para la sociedad, de muchas personas, amigos
y amigas, personas con experiencia y un camino recorrido en estas problemáticas
como Danae C. Diéguez,
Julio César González Pagés, mi tutora Niurka Pérez y la realizadora Lizette
Vila Espina.
«Ser estudiantes universitarios es un momento trascendental,
donde las hormonas del pensamiento y la duda están muy agitadas constantemente
por todo lo que a uno le rodea. Se siente que se puede cambiar el mundo, que
todo es importante, objeto del pensar y del actuar. Al menos así vemos el
sentido del estudiante universitario y su rol de cuestionador
nato y actor en la sociedad en que está sumergido. Es un subvertidor
por excelencia. Un afiebrado y bisoño constructor de los tiempos tiempos. Es cierto que propenso al error, en un mundo donde
cada vez errar es más grave, pero no cabe duda de que meter la pata de vez en
cuando, cuando se han empeñado los mejores años en el mejoramiento humano, es un
crimen menor que la inacción y la espera.
Desgraciadamente en muchas partes del mundo el estudiantado
ha sido reducido a una masa amorfa ajena a las contradicciones gracias a la
santo sacra especialización a ultranza, como si algo estuviera desconectado del
todo, cuando no hay mayor verdad que interconexión de las partes en los seres
vivos y la sociedad, la nacional y la mundial, no son más que seres vivos
interdependientes. Y también gracias a la inercia y la modorra que impone el
paternalismo.»
¿Tienes otros
proyectos en camino o, al menos, pensados?
-Tenemos el proyecto de aprehender y aprender a hacer mejor
nuestro trabajo cinematográfico. Y el sueño de poder volcar esa savia en obras
cuyo mayor valor sea el compromiso inalienable con el humanismo solidario. No
queremos estar fuera, sino dentro de la vida que se desborda en los rincones
del mundo, ser parte de la lucha constante por un mejor vivir para todas y
todos, los seres vivos y las cosas extraordinarias en este planeta nuestro.
Desde nuestra pequeña parcela, sin fórmulas arbitrarias y con muchas ganas de
crecer, bosque frondoso de sombras y pájaros.
Muestras hondo sentido de la cubanía en
¿Grandes Ligas? En tal sentido, ¿que es lo cubano para ti?
-Es imposible que pueda definir lo cubano, algo que no
acepta límites espaciales ni temporales, porque se está construyendo todo el
tiempo, con la vida cotidiana de los cubanos y cubanas de esta isla y del resto
de las islas del mundo, y crece en un suelo fértil, con el abono natural de los
hombres y mujeres de vidas pasadas, que en su existencia llevaban en el corazón
otra isla, la del mañana, la que habitamos, pero que se sueña constantemente a
sí misma, llena de la completa dignidad del ser humano.
Nómbrame al equipo que colaboró contigo.
-Sí, mira estuvo integrado por los
siguientes colegas: en
la Producción: Ivette León Peraza; Dirección
de fotografía: Lianet Marcoleta Piferrer; Montaje: Carlos Orlando Pérez de las Cagigas y Marian Quintana Hernández; Cámaras: Lianet Marcoleta Pifferer, Ricardo del Prado, Oscar Machado Quintela, Dense Guerra, Osmany
Sánchez Arañó (Palma TV), Alexis Tórres Chacón (PalmaTV), Marian Quintana, Carlos
Orlando de las Cagigas, Ernesto Pérez Zambrano. Sonido
directo: Caren Luisovna y León
Peraza, Maykel González García. Mezcla de
sonido: René Espí.
Diseño: Otto Alejandro González Lamela. Foto fija: NET Venereo Pérez Castro. Asistencia de
dirección: Adrián Hartill
Montalvo. Asistencia de dirección (Palma Soriano): Ramón Enríquez Suárez Suárez.
Asesora de dirección: Niurka Pérez. Asesor
de montaje: Orlando Pérez. Consultas
durante la investigación: Julio César
González Pagés, Danae C. Diéguez, Lourdes Fernández Rius,
Carlos Ernesto Rodríguez Echeverri y Fabián García Luna.
No veo lo
melodramático en tu mirada a las chicas que sufren por asumir la pelota, a
precios caros, incluso algunas, como tú bien muestras en el material, debieron
separarse de sus parejas…
-Sí, Waldo, creo bueno añadir que no nos interesaba victimizar a las peloteras, porque nos parece que cuando se
victimiza, se establece una relación de poder
paternalista que contradice nuestras ideas sobre el rol de la creación en la
sociedad y sobre el papel específico que deseamos juegue ¿Grandes Ligas? Para
el público y las instituciones.
¿Quieres añadir algo
que te interese destacar especialmente?
-Sí, cómo no. Tuvimos el apoyo decisivo de la Federación de
Mujeres Cubanas, que ponía la cara por nosotros ante las demás instituciones;
debo mencionar la colaboración del ICAIC, en especial, de Marisol y Miriam, y
demás personas de la Muestra de Jóvenes Realizadores, que abrió la sala Titón para que presentáramos el trabajo como tesis y lo
discutiéramos en condiciones favorables, gracias debemos decir al
proyeccionista de esa sala y del Cine 23 y 12, que acogió la reciente actividad
organizada por la FMC. Dentro de esta organización femenina, Mayrita fue una persona clave y se echó nuestro trabajo al
hombro, siempre atenta a todas nuestras necesidades y
alborotos. También acopiamos recursos con Angelito, del Centro Memorial Martín Luther King Jr.
y la generosidad del Proyecto Matraca, como de múltiples amigos y amigas de
todas partes y nuestro constante zapatear. Las filmaciones en Palma Soriano
fueron el producto de la cooperación total de Palma TV, la televisora local de
ese municipio, gestionada a través de la Dirección Nacional de Tele Centros y
de Tele Turquino en Santiago de Cuba. Pasamos muchos trabajos, muchas
precariedades, tal vez eso influya en algo en el producto final, pero no es lo
que determina la obra completamente, nosotros somos los responsables y eso nos
llena de orgullo y alegría, porque la vimos surgir de la nada, con nuestro
empeño y nuestra esperanza por delante y con la complicidad hermosa de las
peloteras.
Ernesto, danos tu
propia imagen no fílmica, sino vital y profesional.
-Ya que me pides una imagen mía como realizador, te diré que
se completa con los siguientes datos: Ernesto Pérez Zambrano. 26 años. Graduado
de Dirección en la Facultad de Medios Audiovisuales del ISA. También realizó otros estudios: Curso de Antropología Visual, La Descolonización de la
Mirada, profesor Adolfo Columbres (argentino, 2007). Oyente del módulo de
masculinidad de la maestría de género del Centro de Estudios de la Mujer,
Facultad de Psicología, UH. Doctor Julio César González Pagés.
¿Otras obras que has filmado?
-Sí, he realizado también los documentales Alejo (2007) en el cuarto año de la
carrera. En él abordo aspectos del más
antiguo de los profesores vivos de Historia del Arte del país. No quedé muy
alegre después que lo terminé, a Alejo con razón tampoco le gustó, y Hombres sobre cubierta (2008), que
dirigí conjuntamente con Alejandro Ramírez (Demoler,
Montaña de luz, Monteros, etc.) En éste narro acerca del viaje del cantautor Silvio Rodríguez en naves de la Flota Cubana de
Pesca entre septiembre de 1969 y enero de 1970. Fue exhibido este mes de agosto
por la TV en una de las Mesas Redondas.