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Del 19 al 2 de diciembre de 2009Galería de FotosDossier Especial
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El deporte cubano


SE DICE EN FEMENINO



El deporte cubano

En estos días de efervescencia olímpica, detrás del esfuerzo de los atletas y entrenadores como centro de todo, hay también un alto número de personas que trabajan en función del buen logro de este evento. Entre ellas, los periodistas ocupan un sitial de lujo pues son uno de los importantes eslabones de la cadena que se encarga de trasmitir e informar de todo lo que acontece. Sin embargo, todavía no son muchas las mujeres que en nuestro país se dedican a la esfera del periodismo deportivo. De ellas, la capitana de capitanas, Julita Osendi, es el mejor ejemplo de perseverancia, profesionalidad y la prueba de la capacidad femenina en este ramo. Durante años, con sus informaciones y documentales, polémica y aguda, Julita ha sido la dueña y señora del béisbol en el periodismo deportivo de la televisión cubana.

 

Por fortuna, a esta senda de trabajo y constancia, empiezan a unirse otros nombres de mujer. Y es a la joven periodista Daily Sánchez que queremos dedicar estas páginas. En esta ocasión le tocó cubrir la retaguardia de sus colegas en Beijing y permanecer largas horas en los estudios de la televisión nacional, a la caza de las informaciones que envían desde la capital olímpica, o cubriendo a la vez más de una labor los frentes diversos que conlleva un evento de esta magnitud. Muy agradable interlocutora, locuaz entrevistada, inteligente y reflexiva, se le escapa un brillo de ojos cada vez que habla del deporte o evoca un futuro que quizás pudiera convertirla en una de nuestras mujeres narradoras deportivas. Así pues, esta muchacha que soñó pisar alguna la grama del estadio Latinoamericano, que ama la literatura infantil y la historia y que tiene un manto de sueños y futuros posibles por tejer en su carrera, nos dedica un tiempo de su apretada agenda.

 

Primeramente, le hago un pase del balón frente a la portería: ¿Periodismo deportivo? Y aparece el primer gol de su respuesta.

 

Me hice periodista por el deporte. Y al deporte llego por mi abuelo: El papá de mi mamá, que fue quien me crió. Mi abuelo me sentaba a ver el deporte con él, sobre todo la pelota, y entonces, aunque es algo que uno puede llevar hasta en la sangre, el deporte me atrajo mucho. Además, siempre quise trabajar en algo dinámico, que no tuviera que estar sentada en una oficina, que siempre cambiara. Por eso me gustó el periodismo y en especial el periodismo deportivo. 

 

Un viejo adagio en el gremio reza que los buenos cronistas deportivos son deportistas frustrados. Lanzo al aire el disco naranja de la pregunta y Daily hace fácil blanco con el fusil de la sinceridad y una alegre carcajada que no la abandona durante casi toda la entrevista.

 

Se cumple terriblemente. Me encantaba, y me encanta, jugar en la calle. De niña me la pasaba mataperreando, jugaba en la calle de todo: quiquimbol, badminton, en fin... pero siempre fui muy mala, pésima como deportista. En la secundaria hicieron una convocatoria para jugar softball, pero en casa prefirieron mis estudios y no pude participar. No me quedé con la duda: hubiera sido malísima igual; pero sí me quedé con las ganas de jugar.

 

En vientos de olimpiada, le paso el balón para hablar sobre el deporte cubano, y mi entrevistada logra encestar desde fuera del área: Canasta, vale tres.

 

Yo admiro mucho a los deportistas porque es una vida de mucho sacrificio, de un esfuerzo tremendo. Siempre hablamos entre los especialistas que los deportistas de este país, sin duda alguna, son de los mejores del mundo. Y no es chovinismo: Ten en cuenta los trabajos que pasan para una medalla o para una clasificación al más alto nivel. Para nadie es un secreto las condiciones que a raíz del Período Especial ha enfrentado el país. En la infraestructura, en las instalaciones, en todo, y eso influye en los logros deportivos. Pero ahí está la familia, ahí está la voluntad que ponen las muchachas y los muchachos y  que supera esas dificultades. Por eso los resultados del deporte cubano en el ámbito mundial, por el valor humano de todo ese sacrificio.

 

También hay un prejuicio que dice que los que no tienen éxito en la escuela son los deportistas. El bruto: Al deporte. Y yo estoy en contra de esa idea. Se habla de diversos tipos de inteligencia y un deportista tiene las facultades, la inteligencia específica para lograr determinados resultados con su cuerpo, con la asimilación de una técnica, que no puedo lograr yo. Sólo puedo narrar, describir y emocionarme con lo que ellos hacen. Yo no puedo saltar 2 metros y 45 centímetros; y eso lo admiro. Esa capacidad la tienen sólo los deportistas y es muy respetable.

 

En la pista, dando ya la segunda vuelta al óvalo de la entrevista le digo que mire hacia adelante y busque algún ejemplo para su carrera, y me contesta sonriente mientras se acerca veloz a la meta:

 

Sin duda alguna: Julia Osendi. Ella siempre me dice, y es mucha verdad, que yo no he pasado ni la mitad de las cosas que le tocó enfrentar a ella. Le tocó abrir el monte, ella fue la que empezó a hacer el camino en la televisión, que es un medio muy complicado. Y ya hay un camino. Todas las muchachas a las que nos gusta el deporte decimos: Como Julita Osendi, por ser mujer y porque cubre el deporte nacional: la pelota. Además de su labor como realizadora de documentales y todo su trabajo periodístico. Por la voluntad, por como ha luchado siempre ante todo lo que tuvo que enfrentar y romper todo el machismo que había y que queda.

 

Y en el periodismo en general, mi otro modelo es Guillermo Cabrera Álvarez. En el año que tuve en suerte conocerlo me cambió la vida. Como profesional y como persona y más que cambiarme me reafirmó cosas, me reencontré otras y me ayudó mucho. En especial con mi tesis, que no fue sobre el deporte sino que me despertó de nuevo mi gusto por la historia. Todo lo que me escribió, los correos, los consejos, lo guardo porque son para mi clases de periodismo. Lo conocí solo un año pero fue espectacular. Estar a su lado era aprender.

 

En la palanqueta quedan un par de preguntas más. La primera, sobre su labor como periodista deportiva, más en el apogeo de unos Juegos Olímpicos. Daily levanta en peso y sin visibles dificultades el primer argumento:

 

En la escuela te enseñan que lo más importante es lo que tú dices y no una misma. Y a veces hay a quienes eso se les olvida con el tiempo. Al final, lo más importante y por lo que todo el mundo está ahí trabajando es para que el deporte vaya adelante. No importa lo que estés haciendo: Si hablas de boxeo, de volleyball, o si cubres los juegos escolares más sencillos. Todo eso forma parte de un todo: El deporte cubano. Y todos estamos ahí para que las cosas salgan lo mejor posible. A mí, el papel que me toque, lo trato de hacer de la mejor manera.

 

Desde el montículo, le envío la última pelota entre signos de interrogación. Una recta al centro de la goma, a la velocidad de las noventa millas del futuro. ¿Cuándo te escucharemos narrar un juego de béisbol en la televisión cubana?

 

Eso es muy difícil. Yo pasé el curso de narrador comentarista. En ese mismo curso, con el propio béisbol, que es de lo que uno más sabe, me pasó embargo que me fue muy difícil el examen a la hora de narrar. Porque es un deporte muy lento, porque la televisión no tiene el mismo lenguaje y no se narra igual que en la radio donde puedes describirlo todo y nadie está viendo lo que describes. La televisión es diferente, tiene otro ritmo de narración, tienes que comentar y saber mucho. Además, ahora mismo todos los patrones son masculinos. Por supuesto, cuando se comienza a narrar, una tiene algún estilo que sigue, que imita, y luego se va encontrando el propio modo de hacerlo. Y hasta ahora me ha resultado muy difícil: ¡Imagínate imitar la voz de Héctor Rodríguez y narrar un jonrón con ese modelo! Te digo que he practicado, que me estoy esforzando; mira, en la emisora radial de la capital, la COCO, hay planes de empezar a narrar alguna entrada en la próxima serie provincial, para entrenarme. Quiero hacerlo, pero todavía no logro que me quede como le debe quedar a una mujer narradora. Sí quisiera y voy a intentarlo. Todavía es un sueño pero creo que pudiera lograrlo.

 

De todas maneras, ante el batazo enorme que constituye su respuesta, y ya que hablamos de sueños posibles, podemos decir que la bola se va alejando, se eleva, se va, se va, ¡y se fue de jonrón! Pero esta vez, que sea un jonrón dicho con voz de mujer.

 

  



Publicado: 21/8/2008

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